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¿Te llevas la oficina a la casa?

Llevarte a casa las tareas pendientes que no alcanzaste a terminar durante el día, no sólo implica restarle tiempo a tu familia, sino también, sobrecargarte de estrés y no permitirle a tu cuerpo reponer energías para la próxima jornada.
Existen evidencias científicas que demuestran que cuando no te concedes tiempo para el descanso, la relajación y diversión, vas conduciendo tu organismo hacia un desgaste difícil de recuperar, y se ven reflejados en el desempeño y estado de ánimo de toda la familia.


Ten cuidado con…

Si tienes más de uno de los siguientes signos de alarma, podrías estar poniendo tu salud y la tranquilidad de tu hogar en grave peligro:

  • Irritabilidad: si desde que entras en casa ya estás diciendo “no estoy para nadie”, si ya no te sientas a la mesa, no ayudas a tus hijos con las tareas, no puedes ver la tele en familia y todo el tiempo en casa gritas, te quejas. Y nadie te puede hablar, ya te atacó el síntoma de la irritabilidad.
  • Ansiedad: si no paras de hablar y no dejas hablar a los demás, si sientes que tienes que batir el record de tiempo hasta para comer, también te ha atacado la ansiedad.
  • Desgano: si ya casi no sientes apetito, si has cambiado tus alimentos esenciales por agua y café, si ya ni se te pasa por la mente un antojo, y en cambio te elevas con facilidad y todo el tiempo cabeceas como la abuela, súmate este par de síntomas más.
  • Enfermedades psicosomáticas: aquí la cosa ya es grave. Cuando el estrés se acumula en ti, tu cuerpo se resiente y su forma de manifestarlo es por medio de la enfermedad, por eso es que aparecen cuadros gripales, inflamaciones gastrointestinales, migrañas, dolor de espalda e incluso otros compromisos más severos como los trastornos psiquiátricos sin origen aparente o fácil explicación médica.


Es mejor prevenir

Atiende los siguientes consejos y saca el estrés de tu casa:

  • Optimiza tu tiempo de trabajo.
  • Ordena desde el final de la semana las prioridades que tienes para la próxima.
  • Lleva una agenda que te ayude a planificar mejor tu tiempo.
  • Di un día “no vuelvo a llevar trabajo a la casa” y toma la decisión para siempre.
  • Ponte límites. Si estás trabajando elimina los distractores que te pueden hacer perder tiempo valioso.
  • ¡Ah! Y así como planificas tu tiempo de trabajo, procura planear también tu tiempo libre en familia, comprométete y no quedes mal contigo misma.